Es realmente una tragedia para la humanidad el continuo deterioro de la capa de ozono, y todo por las malas prácticas de empresas, entidades y personas que aún no tienen consciencia de la gravedad del asunto. Sin embargo, algunos gobiernos, entidades y personas trabajan incesantemente en mostrar los alcances del problema, y procuran motivarnos a reflexionar a todos —tanto los que ostentan el poder, como las empresas y las comunidades— sobre la necesidad de cuidar la capa de ozono, de no contaminar los ríos, de reciclar, de cuidar el medio ambiente, de proteger la biodiversidad.
El Grupo de Teatro El Contrabajo, por medio de Ozo’no, obra de teatro posible de representarse en salas, salones, calle, etc., intenta contribuir de manera artística a que alcancemos un mundo descontaminado, un mundo más justo para todos.
Este es un espectáculo de animación de objetos, danza y teatro inspirado en el texto Coyote, de Moisés Ballesteros. La obra parte de un diálogo entre el autor y su personaje, quienes se unen para crear un montaje tras recibir la noticia del naufragio de un barco con migrantes africanos en el Tapón del Darién. En su búsqueda de sentido, los dos personajes enfrentan sus miedos, prejuicios y recuerdos fragmentados. A medida que avanza la trama, la tensión aumenta y los dos Mohammed se ven obligados a confrontar su moralidad y humanidad. En la ficción aparece una mujer fantasma, un eco del pasado que actúa como vínculo y espejo, para confrontar a los protagonistas con las consecuencias de sus decisiones.
La obra invita a reflexionar sobre la migración y la responsabilidad de los narradores al contar historias tan duras, al tiempo que explora la condición humana y el papel del artista como “coyote“.