65 minutos - Tragedia griega
En una Roma que respira poder, belleza y destino, el emperador Adriano se enfrenta, no a la guerra ni a la política, sino a la fragilidad del amor y el peso de la eternidad. En medio de su grandeza, surge Antínoo, cuya juventud encarna lo efímero y lo divino, y despierta en el emperador una pasión. Guiado por presagios y fuerzas superiores, Antínoo es visitado por Hebe, diosa de la juventud, quien le revela que si no entrega su vida como ofrenda, Adriano caerá en el olvido y perderá su lugar entre los grandes nombres de la historia. Ante el dilema entre el amor y la trascendencia, Antínoo elige el sacrificio supremo.
A orillas del Nilo, el joven se sumerge en las aguas eternas y así transforma su muerte en mito. Devastado, Adriano decreta un luto que envuelve al Imperio durante años. Pero del dolor surge la belleza: el arte, la poesía, la escultura y la música florecen como un homenaje perpetuo a Antínoo. Entre versos inspirados, cantos desgarrados y visiones poéticas, esta obra musical teje un relato en el que el amor trasciende la muerte y la memoria se convierte en la forma más poderosa de eternidad.
60 minutos - Creación colectiva
Manan Qunqay surge de un proceso de creación colectiva que pone en escena una historia real, una herida que aún permanece abierta en la memoria de nuestro país y que nos confronta con problemáticas como el desplazamiento forzado, la desigualdad social, la injusticia y el dolor de quienes continúan esperando verdad y reparación.
La obra narra la historia de la familia Samboní, originaria de El Tambo, Cauca, e integrante de la comunidad indígena yanacona. La vida de sus integrantes se ve atravesada por circunstancias que los obligan a abandonar su territorio y emprender un camino marcado por el desarraigo y a enfrentarse a una realidad que transformará para siempre su existencia. A través de Nelly y Juvencio, pilares de este hogar, la puesta en escena revela las huellas que el conflicto deja en los cuerpos, los vínculos y la memoria.
Manan Qunqay condensa miles de experiencias silenciadas y se convierte en un llamado a reconocer la dignidad de quienes han resistido en medio de la adversidad. De esta manera, la obra se configura como un espacio de reflexión sobre el valor de la vida, la importancia de la memoria colectiva y la necesidad de no olvidar para construir caminos de justicia, reparación y transformación social.